Magnificat: un testamento de gratitud y esperanza
En este texto, el Cardenal Eduardo Pironio recorre su vida desde una profunda actitud de acción de gracias. Agradece el don de la vida, el bautismo, el sacerdocio, el episcopado, el servicio a los laicos y a la vida consagrada, y reconoce la presencia constante de María, de la cruz y del amor del Padre en su camino. Todo está atravesado por una expresión que resume su mirada creyente: “Magnificat”, como canto de gratitud, confianza y entrega.
Pironio expresa también su deseo de partir en paz, sin rencor, pidiendo perdón y ofreciendo su propio perdón. Manifiesta de manera especial su amor por los laicos y por la Acción Católica, y deja como herencia una vida vivida desde la fidelidad, la esperanza, la misericordia y la confianza en Dios. En sus últimas palabras vuelve a ponerse, y a poner a todos, en el corazón de María, a quien llama “la Virgen pobre, contemplativa y fiel”.
